La importancia de los valores

Siempre han existido asuntos más importantes que otros para los seres humanos. Por ello, valoramos personas, ideas, actividades u objetos, según el significado que tienen para nuestra vida.
Sin embargo, el criterio con el que otorgamos valor a esos elementos varía en el tiempo, a lo largo de la historia, y depende de lo que cada persona asume como sus valores.
Para el bienestar de una comunidad es necesario que existan normas compartidas que orienten el comportamiento de sus integrantes. De lo contrario, la comunidad no logra funcionar de manera satisfactoria para la mayoría.
Cuando sentimos que en la familia, la escuela, el trabajo, y en la sociedad en general, hay fallas de funcionamiento, muchas veces se debe a la falta de valores compartidos, lo que se refleja en falta de coherencia entre lo que se dice y lo que se hace.
Cada persona es única y especial y por tal motivo le confiere valor y significado a la realidad, pero esta perspectiva de realidad crece de acuerdo con nuestra historia de vida, así mismo tiene que ver con factores psicológicos, sociales y económicos; y de acuerdo a estos factores vamos creando, encontrando y a veces distorsionando el significado a la vida, por lo que cada persona valorara de manera diferente. De estas valoraciones que tenemos acerca de la realidad nace el valor hacia las personas, hacia las cosas, hacia los animales, hacia la vida y hacia nosotros mismos.
Como vimos los valores morales los aprendemos en el núcleo familiar y los vamos cimentando con nuestras experiencias, y de los valores morales aprendemos a valorar a nuestros semejantes, a nuestra persona y hacia la vida.
De nuestra valoración individual como persona es como hacemos crecer y mermar la autoestima, y como vimos cuando se tiene una autoestima normal respetamos nuestra persona y nuestros actos, pero cuando la autoestima se encuentra inflada o baja se llegara a cometer actos negativos que perjudiquen nuestra persona y la de los demás.
Valores que práctico
1. Amistad
La amistad es un valor universal y moral. Es el afecto personal bondadoso y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato. En la amistad buscamos la ayuda incondicional, nos apoyamos en los amigos para pasar mejor las tristezas, aumentar las alegrías y disminuir las angustias, gracias a su compañía y afecto. Es sentirse a gusto con otra persona, conversar y compartir sentimientos, convicciones, gustos, aficiones, opiniones, creencias y proyectos. Es tener áreas en común, sinceridad y lealtad.
Una persona amistosa y sociable es capaz de establecer relaciones con los demás, que se caracterizan por el respeto a las opiniones de cada cual y a sus diferencias de costumbre. El valor de la amistad nos dispone a ser amables y afectuosos con los otros y a tener interés por ellos renunciando a la hostilidad y al egoísmo.
La amistad hay que cultivarla. Debemos guardar para nosotros las cosas que nos cuentan los amigos, decirles siempre la verdad, darles las gracias cuando nos ayudan y ayudarlos cuando lo necesiten. Es muy importante corresponder a lo que ellos hacen por nosotros. Los principales riesgos que pueden “marchitar” una amistad son el egoísmo (pensar demasiado en nosotros sin pensar en los demás), el orgullo, que nos impide ver las cualidades de los otros y reconocer los defectos nuestros, y la intolerancia hacia sus defectos o errores. Debemos comprender que ninguna persona jamás será “perfecta” y estar dispuestos a perdonarlos cuando nos fallan.
2. Amabilidad.
ser amable significa ser digno de ser amado, lo cual es un producto cultural del
hombre exclusivamente.
Ser amable es ser cariñoso, afectuoso, gentil, cortés, agradable, servicial, afable,
incluso gracioso y risueño, cualidades todas que son imprescindibles formar en los
niños desde la más temprana edad.
También es ser atento, brindar atención y respeto, sobre todo a los menos aptos o
desvalidos.
La amabilidad no nace con el individuo, este es impulsivo por naturaleza, y a ser
amable y cortés se aprende en las más diversas actividades de la vida cotidiana
.3. Paciencia
La paciencia es el valor que nos hace como personas: tolerar, comprender, padecer y soportar los contratiempos y las advertencias con fortaleza y por ende sin lamentos; esto es posible porque uno aprende a actuar acorde a cada circunstancia, moderando las palabras y la conducta en esos momentos.
La paciencia es un rasgo de carácter que nos permite pasar por situaciones caóticas sin derrumbarnos, nos permite educar a nuestros hijos sin gritos y aceptar a los compañeros de trabajo sin deprimirnos, entre muchas otras cosas.
Es muy interesante conocer que el origen de la palabra paciencia la cual viene de la raíz latina pati que significa sufrir. De hecho el participio patiens se introdujo al castellano como paciente (en los hospitales) o “el que sufre.” Así la palabra misma nos recuerda que la paciencia implica sufrimiento, si bien ese sufrimiento se acepta con dignidad esperando una recompensa mayor que vendrá, ya sea con el simple paso del tiempo, con la perseverancia, o con la actividad correcta en los momentos correctos.
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